Hablan árabe, chino, rumano, búlgaro, polaco o ruso, sus lenguas maternas, y desde octubre trabajan en bibliotecas públicas ayudando a sus compatriotas en la selección de libros y en el uso de las instalaciones. Son los nuevos mediadores culturales
La diversidad cultural y, a la par, lingüística es hoy una realidad en la región madrileña. El fenómeno de la inmigración, con miles de personas procedentes de otros países, ha obligado a las administraciones públicas a poner en marcha proyectos de integración social y cultural.
Es el caso del programa de mediadores culturales que el Día Internacional contra el Racismo y a favor de la Tolerancia, presentó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en compañía de los consejeros de Inmigración, Empleo y Mujer, y Cultura y Deportes, Lucía Figar, Juan José Güemes y Santiago Fisas, respectivamente.
Dirigido a rumanos, chinos, polacos, búlgaros, árabes o rusos, con escasas nociones de español y residentes en barrios con un alto porcentaje de inmigrantes de su misma procedencia, este novedoso programa de intérpretes lingüísticos aspira a la integración de un amplio colectivo a través de dos grandes pilares de la cultura: el libro y la lectura.
Y como celebramos el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote, nada mejor que elegir las bibliotecas públicas como centro para desarrollar este novedoso proyecto. Así, el gobierno regional ha invertido más de 900.000 euros en la contratación de 40 trabajadores de seis nacionalidades diferentes -27 árabes, 4 chinos, 3 polacos, 3 rumanos, 2 rusos y 1 búlgaro- que desarrollan su labor desde el pasado 1 de octubre en las bibliotecas de los distritos de Villaverde, Usera, Centro, Vallecas, Fuencarral-El Pardo, Latina y Salamanca.
Bibliotecas de distrito
Seleccionados por la Consejería de Inmigración, a través de la red de Centros de Atención Social a Inmigrantes (CASI), estos mediadores -todos ellos licenciados universitarios- trabajan en las diez bibliotecas de distrito donde hay más población originaria de países donde se habla su idioma.
La labor de estos profesionales no sólo se centra en ofrecer su colaboración en la selección de los fondos bibliográficos para el aprendizaje de español y de lenguas extranjeras y en facilitar a los usuarios de su misma lengua el conocimiento y uso de las instalaciones.
Además, promoverán los Centros de Interés Cultural en las lenguas de los principales grupos de inmigrantes, trabajarán con las asociaciones de distrito y colaborarán con la organización de actividades dirigidas a mejorar el intercambio cultural y en los contenidos en otras lenguas de la página web de Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Madrid (www.madrid.org/bpcm).
Sin duda, el estudio de hábitos de lectura en la región madrileña ha sido prioritario a la hora de poner en marcha este programa cultural e integrador. No en vano, como recordó Esperanza Aguirre durante su visita a la Biblioteca Pública de Villaverde «María Moliner», los grupos sociales con dificultades de acceso a la lectura son los que experimentan un menor desarrollo social y económico. «Por ello, la Biblioteca Pública se convierte ahora en un instrumento para proporcionar la igualdad de oportunidades a la hora de acceder al conocimiento», afirmó la presidenta regional.
Fisas, «un inmigrante catalán»
Asimismo, en el transcurso de la presentación, Esperanza Aguirre resaltó que la convivencia de personas que provienen de lugares muy dispares es un hecho enriquecedor para la cultura. En esta misma línea, el propio consejero de Cultura y Deportes, Santiago Fisas, de quien partió la idea original de este programa, se definió como «un inmigrante más en Madrid» por su origen catalán.
(fuente:terrra)
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